Nuestros antepasados han utilizado los hongos durante miles de años, y estos han constituido un componente integral de las prácticas medicinales en diversas culturas (1).
China es la cuna de la micoterapia; allí, los hongos medicinales se han utilizado desde tiempos inmemoriales. Fueron descritos, sistematizados y organizados formalmente en el primer tratado de herboristería, el *Pen Tsao King*, escrito alrededor del año 200 a. C. La farmacopea china incluye 270 especies de hongos medicinales, y la mayoría de sus usos y propiedades terapéuticas se detallan en el *Compendio de Materia Médica* (*Pen Tsao Kang Mu*) de 1575 (2).
Curiosamente, el conocimiento de las virtudes terapéuticas de los hongos en Occidente probablemente se remonta a una época tan temprana como en China. A pesar del conocimiento relativamente limitado sobre las propiedades terapéuticas de los hongos en Europa, ocasionalmente surgen hallazgos sorprendentes que desafían la idea de que los hongos fueron ignorados siglos atrás (2).
Según la Medicina Tradicional China, la acción de los hongos suele ser gradual: actúan desde las capas más profundas hacia los niveles superficiales del *Qi* (energía vital), desplazándose desde los sistemas de órganos internos hasta los canales o meridianos (3).
A pesar de este rico trasfondo histórico, solo en tiempos recientes la ciencia moderna ha redescubierto y confirmado el profundo potencial medicinal que albergan los hongos, validando así la sabiduría ancestral que durante mucho tiempo los ha venerado como potentes fuentes de compuestos terapéuticos (1).
Stamets P, Zwickey H. Medicinal Mushrooms: Ancient Remedies Meet Modern Science. Integr Med (Encinitas). 2014;13(1):46-7.
Gavalda J, Portela C. 12 Setas medicinales para la salud: Hifas da terra.
Aung SK. The clinical use of mushrooms from a Traditional Chinese Medical perspective. Int J Med Mushrooms. 2005;7(3).
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